Partió sin demora

1) Una casa: Nada te domina si no le das permiso; sin embargo, hay personas que entregan su calma a cualquier comentario, a cualquier

gesto o a cualquier opinión ajena. Y no es porque uno sea débil en sí, sino porque uno, muchas veces, no sabe elegir qué es lo que merece su atención. La libertad también actúa cuando decides qué cosa o persona va a actuar en tu corazón o en tu mente.

2) A sus pies: Quiero preguntarte una pregunta clave para vos y para mí: ¿quién sos? Pero no para saber qué título tenés o para decir que sos el licenciado tal o el padre cual o el monseñor tal o el contador cuaal. Voy más allá, ¿quién sos en cuanto a lo que superaste en tu vida, en cuanto a esa cruz que resucitaste?. Te lo pregunto desde esa muerte en que renaciste. Porque si no reconoces quién eres por lo que resucitaste y venciste, te terminas refugiando en un título o en un cargo y la vida va más allá de ello. Tu vida habla más por las victorias adquiridas, que por las materias aprobadas.

3) Regreso: Lo más inteligente que uno puede hacer en su vida es “marcharse a tiempo”. Es saber marcharse a tiempo cuando una relación hace agua y ya afecta a los demás, de una fiesta que comienza a ponerse penosa, de una adicción que ya nos esclaviza, de un trabajo que nos desespera. Saber marcharse a tiempo es lo que uno tiene que saber bien, cuando algo ya nos amarga o una persona nos quita la paz interior o nos corta las alas y no nos deja vivir. Pau Donés decía que en la vida no hay que preocuparse tanto, porque cuántas cosas que te preocupaban la semana pasada no han sucedido. La preocupación nunca cura nada, pero te roba la vida. Así que no busques impresionar a los demás. No huyas de lo que te toca, disfruta de la vida, incluso de las cruces. Te lo digo yo, que en muchas cosas tuve que dar un paso al costado y comenzar de nuevo. Y sí, hoy tengo también que dejar algo o a alguien. Y sí, tendré que dejar lo que me quita la paz y me hace olvidar lo que Dios quiere para mí. Hay veces que prefiero decir: “hasta aquí llegué” y sigo el rumbo que Dios me propone vivir, antes de seguir esclavizándome en algo o alguien que me roban toda la vida.

Algo bueno está por venir.