1) Multitud: Nadie puede destruir el hierro, pero su propio óxido sí puede hacerlo. Del mismo modo, nadie puede destruir a una persona, pero sí su propio pensamiento. Por eso, no dejes que esta Cuaresma se vaya sin trabajar tu interior y tu corazón. Tienes mucho por aprender y, por sobre todo, reconocer en vos, porque la clave de esta Cuaresma es que te encuentres con vos y desde allí con Dios, pues como dice San Agustín “Señor, que te conozca, Señor, que me conozca”.

2) Cargas: Durante muchos años hemos educado en la fe con cargas y también con miedos. Siempre diciendo “Dios te va a castigar” u “Ojito, que Dios todo lo ve”. Educar desde el miedo puede generar que, en vez de disfrutar de la fe, termines cargando con tu fe. Por eso, no dejes que el miedo apague tu relación con Dios.

3) Agrandan: Hay veces que somos personas agrandadas, creyendo que la gente nos tiene que reconocer por lo que hacemos. No es lo mismo ser exitoso que respetado. Hay gente que es exitosa, pero no tiene respeto y hay gente que se merece todo nuestro respeto, y no tiene éxito, pero tienen algo más grande que el éxito, “honor”. Por eso, amigo o amiga, no busques una Iglesia para agrandarse o una institución, mucho menos un título o un cargo público para decir “aquí estoy”. La vida pasa por escuchar a Dios y escucharte vos, para comprender siempre que hay que hacer la voluntad de Dios. Algo bueno está por venir.