Abolir

1) Pienses: No podés estar quejándote todo el día de la vida que te tocó. Hay cosas que vos mismo elegiste y en esto no tiene que ver nada

Dios. Hay cosas que vos mismo te victimizaste o te victimizas y estás escapando a tus propias ambiciones y hasta echando la culpa a personas que no tienen nada que ver con lo que te pasa, pero hay veces que necesitamos culpar a alguien. Hay veces que tu orgullo te puede demasiado, pero hay cosas de las que el único responsable eres tú. Todo se puede cambiar, pero uno debe sincerarse consigo mismo y controlar ese ego que lo lleva a culpar al mismo Dios o a otra persona, cuando muchas veces solamente el único responsable o la única responsable sos vos.

2) Aseguró: Inicio con una frase que me la dijo alguien por ahí: “No podés volver atrás y cambiar el principio, pero si podés volver a empezar donde estás y cambiar el final”. Por eso en este tiempo de Cuaresma tenés que permitirte dar y hacer un cambio. Está la oportunidad de que veas en tu vida lo esencial y lo que es cambiante en vos. Hay cosas que no son cambiables en vos, que son esenciales para vos. Que Jesús sea siempre tu paz para decidir en paz y para que tengas paz.

3) Cumpla: Esta es la única vida que tenemos y no tenemos vuelta atrás. Hoy tenés la posibilidad de vivir tu momento y de decidir por vos en Dios. Por eso, no caigas en la vida en ser un mero cumplimiento, en donde mitad cumplo y mitad miento. Porque hay cosas que tenés que caminar por vos y mirándote en tu interior. No podés pasar la vida para solo cumplirle los deseos a los demás. Vos no sos la lámpara de Aladino que uno frota, frota, aparece el genio y se le cumplen los deseos. No, no podés estar cumpliendo siempre lo que los otros quieren. Aprende a mirarte aceptando lo que podés y lo que no podés, porque si Dios respeta tu libertad y tus límites ¿por qué no los aceptas vos y no los haces respetar a los otros?

Algo bueno está por venir.

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