Crean en mí

1) Donde voy: Es importante saber que todos estamos un poco rotos y eso nos hace vulnerables. Hay momentos y heridas de la vida que

vamos sanando solos; otros momentos que los podemos sanar con una relación, y no me reduzco a hablarte de una relación afectiva, sino también de amistad o hasta incluso una vivencia espiritual marcada. Hay heridas que te llevan a volver a mirarte a vos y saber quién sos vos en esta realidad, en el aquí y ahora, pero también hay otras heridas que nos llevan a sanar con el tiempo abriéndonos a una relación madura con otros. Jesús en este evangelio nos muestra que su relación y presencia con el Padre le va a ayudar a resolver y saber llevar esta relación hiriente con los fariseos. Lo mismo te puede pasar a vos y a mí. Una relación sana puede sostenerte ante relaciones, personas o situaciones enfermizas.

2) Morirán: La vida no viene con un periodo de prueba, es avanzar sin garantías. Es saber que hay cosas que logras y cosas que no. Podés pasar años planificando y preparándote, pero tenés que dar el primer paso. Si no aprendes a dar el paso es muy difícil no salir adelante. Si vas a vivir a pura especulación la vida se te va y estás casi muerto en vida. Siempre se dice que se aprende a nadar desde la orilla. Uno no puede esperar estar preparado para empezar. El pato aprende a nadar nadando. Aprende a llevar tu vida jugándotela, si no te juegas por lo que quieres se terminan muriendo hasta tus sueños.

3) Enseñó: Cuando Jesús dijo en la cruz: “Perdónalos”, incluía a todos: soldados romanos, líderes religiosos, sus discípulos que habían huido agazapándose en la oscuridad, vos, yo y todos nosotros; porque lo que Jesús nos enseña es eso: perdonar, saber tener el don de perder para ganar. Y cuando una persona suelta, el soltar implica no vivir de rencor, porque el rencor es ese veneno que uno tiene creyendo que afecta al otro, pero solo te afecta a ti. Mirar la cruz en este tiempo es recordar el sentido del perdón.

Algo bueno está por venir.

Misioneros Digitales Católicos