1) Tarde: Hay veces que nuestra cabeza nos lleva a procrastinar y no a hacer foco en lo que realmente tenemos que hacer. Empezamos a dejar para más tarde lo que tenemos que hacer ahora. Los discípulos salen tarde, pero caminan no con un destino, sino para escapar de lo vivido. Algo similar a lo que te pasa a vos y a mí, que en vez de ir a lo que nos toca, terminamos huyendo de las cosas que realmente nos tocan.
2) Conversaban: Algo que te quiero recordar es que no tenemos que encerrar a Jesús nuevamente en el lugar de los muertos. Porque el sepulcro es ese lugar que vos te creas, porque es tu zona de confort, lo que te queda cómodo. Incluso es reducir a Jesús en un simple punto de idea o reducir a Jesús vivo en cumplir los mandamientos. En esta cuestión tenés dos opciones: o poner a Jesús en un museo de nuestra vida o convivir con el Resucitado y relacionarme con Él.
3) Forastero: Hoy, Jesús te vuelve a plantear que seas esa persona que anuncie y muestre a un Dios vivo. Es como que nos encapsulamos y hacemos de esta experiencia de Dios solo grupismos de autoayuda, en vez de ser anunciadores del Evangelio. Salí a anunciar en tu cotidianidad y no busques armar tanta burocracia o institucionalidad para hablar de Él.



































