1) Oído: En estos últimos dos años aprendí algo que, la verdad, me está enseñando mucho aún. Lo puse como mi frase de este tiempo: “Prefiero sorprenderme”. Porque es preferible sorprenderme más que tener una expectativa alta que después me va a frustrar. Porque a lo mejor te logras comprar tu autito nuevo, pero querías un auto de alta gama… y entonces no valoras este autito que te costó muchísimo, porque cuando andabas en bici era un sueño tener un auto. Por eso, si la expectativa es demasiado alta no valoramos nada y todo es poco. “No, yo quería una casa más grande”, pero mira la que tenés. Siempre ponemos la expectativa y te olvidas que la felicidad está a la vuelta de la esquina. La expectativa es lo que tiene que bajarnos a la realidad. Esto es lo que hay, esto es lo que tengo, esto es lo que voy a disfrutar, esto es lo que hoy tengo y lo voy a disfrutar a full. Porque la vida es demasiado corta. Deja de vivir de expectativas y disfruta la realidad.

2) Amen: Creo que si hay que hablar de éxito tendría que decirte que el éxito es estar bien o estar a gusto en tu propia piel y con la vida. Es decir, no estar dividido por dentro y tampoco estar enfrentado a la vida. Porque si vos no estás dividido y estás unido por dentro te vas a querer mucho más y vas a querer mucho más a los demás y vas a generar lazos afectivos de una forma muchísimo más natural. Si estás a gusto con la vida llegarás a ver las pruebas de la vida no como castigo, sino como aprendizaje o como una oportunidad disfrazada en ropa de faena. Es la oportunidad para que crezcas, evoluciones y mejores.

3) Hermanos: Venimos sin nada y nos vamos sin nada. Dejamos familia, amigos, y todos los grandes éxitos, riquezas, poder, dominio, que hemos luchado e incluso malgastado en nuestra vida. En un momento determinado hay que morirse y uno deja aquí todo porque venimos sin nada y nos vamos sin nada. Valora la vida, aprenda a vivir el día a día, comprende que caminamos hacia el cielo.