1) Filipos: Alejandro Magno dijo: “No destruyas lo que otros construyeron, más bien demuestra que puedes superarlo”. Y eso lo dijo porque comprendió que destruir es fácil y cualquiera puede hacerlo. Criticar, señalar, derribar, eso no requiere talento, sino, más bien, rencor. Pero lo difícil y lo que realmente diferencia a alguien es tomar lo que existe y hacerlo más grande. Superar no significa borrar, sino más bien construir encima. Por eso hay personas que gastan toda su energía en hundir a otros y nunca llegan a ningún lado. Porque el que destruye solo demuestra que no sabe crear y el que supera, en cambio, no necesita que nadie caiga para él o ella poder subir.
2) Dicen: Hoy tenemos un presupuesto emocional limitado y una resistencia mental para enfrentarnos a una sola fuerza enemiga. Es como que solo podemos enfrentar una cosa a la vez, pero todos venimos de situaciones difíciles y duras. Hoy podemos soportar un jefe difícil, pero cuando a eso le sumamos problemas en el matrimonio y luego problemas con los hijos o un auto que se rompe, más los problemas económicos que se van acumulando, empieza a haber más estrés en tu vida y en tu matrimonio, que te lleva a un desequilibrio que incluso afecta tu sueño y tu estómago. No puedes dormir bien, los triglicéridos se te van a las nubes. Por eso, es importante que vuelvas a tu identidad y recuerdes que los problemas siempre están y que, para volver al equilibrio, es necesario soltar y volver a centrarte en tu identidad, en quién sos vos, y no depender de otros para ser algo o alguien; de una persona o de una pastilla.
3) Prevalecerá: Cuando entré al seminario, en el 2003, donde se estudia y prepara para ser cura, fui a un encuentro. Un sacerdote nos preguntó a los seminaristas cuál era nuestro plan. Me quedé pensando porque en mi cabeza creía que era seguir la vida con fe, dejarlo todo y esperar que desde la fe se me iluminaran las cosas, como que Dios me tenía que mostrar por dónde ir en el camino. Comprendí que esperar en la fe, para la guía de mi vida, esperar que Dios me ilumine por dónde ir, estaba disfrazando una cierta vagancia o pereza. Era depender de que alguien me dijera lo que tengo que hacer o por dónde ir (“Que mi obispo me diga por dónde tengo que ir”, “Cada cosa que hago se la voy a consultar al obispo, porque él es la voz de Dios”), pero comprendí que es uno quien debe generar un plan y un camino. Es uno quien debe seguir un armado de un horizonte en el diálogo orante con Dios. No conviertas tu “espero desde la fe” en un “depender de que Dios me haga y acomode todo”. Por eso hoy, en el día de los santos Pedro y Pablo, te propongo que pienses por dónde quieres orientar tu vida y tus días para que tus días y tu vida tengan un horizonte que alimente tu fe.

































