1) Desató: Creo que ahora que me escuchas debemos dar gracias a Dios que estamos unidos, pero llegará ese momento cuando capaz ya no me escuches más o que tu vida dé un giro o tal vez la mía. Es parte de la vida saber que hay temporadas y temporadas. Hoy es importante que mires en tu corazón cosas que debes soltar y cosas que debes dejar, elementos que debes ver para tu vivir y ver qué es parte de tu deber para vivir. Jesús tenía un círculo de amigos, al menos 72, a quienes llamó discípulos y a quienes además mandó a predicar y curar. Pero después tenía otro circulo, de 12, a quienes llamó apóstoles, seleccionados por Él mismo, y después un “círculo íntimo” llamado Pedro, Santiago y Juan. Creo que Jesús comprendió que era más importante invertir en estos tres amigos cercanos más que preocuparse de que los otros se pusieran celosos. Incluso después tenía un segundo círculo: María, Marta y Lázaro, quienes no eran parte de los 12, pero compartían. Y si Jesús tenía estos círculos de amistades distintos, ¿qué nos sugiere a nosotros? Capaz que te tenga que ayudar a vos el tema del vínculo y dejar de estar renegando por los celos que te presenten.
2) Despertaron: Conocí el caso de un muchacho fue a trabajar a una familia, cortaba el césped y le daban un dinero por esa tarea. Siempre se lo veía sucio y un poco descuidado. Hasta que la familia le preguntó dónde vivía y dijo que no tenía dónde ir. Cuando se enteraron de que era un muchacho de la calle y que sobrevivía con el dinero que hacía con el trabajo de cortar el césped, le dieron un espacio en la casa. Lo curioso era que siempre tenía el bolso o la maleta armado por si tenía que irse. Aunque se sentía parte de la familia, nunca desempacaba. Claro, lo habían rechazado tantas veces en la vida, que había aprendido a ser cauteloso, porque tenía miedo de que en cualquier momento lo corrieran. Él estaba en la casa, pero no en el “hogar”. Estaba bajo el techo, pero no bajo la promesa. Estaba con la familia, pero no se sentía un miembro de la misma. Por eso me dirijo a vos, querido amigo, querida amiga, que hace años no podés desempacar, para los que están en una iglesia, pero no se sienten parte. Para los que sirven, pero nunca se sintieron parte, porque está eso de: “¿y si Dios cambia de idea”? Pero no, te lo aseguro que no, porque yo también me sentí fuera o corrido, pero volvimos, porque lo que te quiero recordar es que Jesús te sigue mostrando que está. Por eso me pronuncio “un legalista en recuperación” porque comprobé que no es que Dios te ama si haces esto o aquello, si te vestís de esta manera o de la otra; si rezas el rosario de esta manera o de la otra.. Dios te ama y acompaña a pesar de no haber hecho esto o aquello.
3) Decían: Una cosa me ayudó a cambiar el pensamiento, porque antes vivía renegando, enojoso de cosas que me pasaban. Mi guía espiritual me ayudó con lo que llamó “las tres gracias”. No importa lo que pase, por ejemplo, que se te pinche la llanta camino a los cerros (que siempre me pasa, por lo gastada que están las ruedas). Lo que tienes que hacer antes de lamentarte, renegar o enojarte, es pensar en tres gracias que tengan que ver con lo que te ha sucedido. Por ejemplo, gracias a Dios que tengo batería para llamar para que me ayuden, gracias a Dios que tengo una llanta de repuesto y gracias a Dios que está cerca la casa de doña Graciela, donde pueden darme una ayudita si se pone difícil el cambiar la rueda. Eso ayuda a que la mente y el corazón no lo puedan ver igual, y no estés siempre enojado. O, por ejemplo, te dejó tu pareja: gracias a Dios voy a tener más tiempo, gracias a Dios que tengo salud y gracias a Dios que puedo vivir sin depender. Puede ser cualquier cosa, incluso una pérdida familiar (esto me ayudó mucho cuando lo perdí a mi papá): gracias a Dios que lo tengo en el recuerdo, siempre con su sonrisa y sus chistes; gracias a Dios que lo he vivido en profundidad, y hemos podido compartir los últimos años con mucha alegría y gracias a Dios por haber sacado una enseñanza de la vida de él y cosas que he aprendido de él. ¿Ves? Cambia la mirada… y por lo menos yo he dejado de ser tan quejoso.

































