1) Orilla: A lo largo de los años muchos de mis alumnos jóvenes, especialmente los de la secundaria, del colegio, me han preguntado cómo pueden tener una vida como la que yo tengo, porque algunos dicen: “¡Uy, padre, qué lindo que tiene que ir a Paraguay o a Uruguay o aquí o allá!”. Pero comprendí que quieren la vida, pero no quieren recorrer el camino. Algunos quieren mi vida sin mis heridas, quieren mi vida sin mis cicatrices. Entonces no quieren las críticas que me tuve que comer de la gente de la comunidad, el ataque que me tuve que comer de mis pares durante años. Y no ahora, que tengo 41 años, sino desde mis 24 años, porque cuando era seminarista ya me liquidaban y hasta lloraba amargamente porque no me querían. Entonces, hay gente que no quiere mi vida, sino la recompensa. Por eso mira ahora tu vida, porque hay gente que quiere lo que tenés en tu vida, pero ellos no quieren cruzar la otra orilla. No te rehúses a ser la audiencia de tu vida y trabaja por tu propia vida, y no por lo que la gente opine o piense. La vida no es para observarla, sino para trabajarla, y debes ganarte la vida en buena ley. Aprende a enfrentar tu propia decisión, porque si no estás donde quieres estar, ¿por qué sigues decidiendo quedarte en donde estás?
2) Gritar: Descubrir cuál es nuestro plan en la vida antes de que la misma se nos acabe. Es necesario anunciarlo y acentuarlo. David pudo vencer al gigante con su honda y sus sandalias y con lo que él sabía utilizar y con lo que se había entrenado en la vida, porque sabía pelear a su forma. Pero, cuando andamos con la armadura de alguien más, se nos termina haciendo pesada la misma vida, porque el principio de la sabiduría es reconocer las limitaciones. Incluso es necesario decir: “Yo para esto no sirvo”. Esto te evita desgaste. Por eso siempre te insisto que tengas un proyecto de vida. Por supuesto que Dios puede cambiar tus planes, pero siempre es bueno tener tus proyectos, buscar ese camino, porque determinan lo que quieres ser. Un plan evita el desgaste y ayuda a que no vivas bajo los gritos de otros.
3) Encuentro: Había leído una frase que era muy buena, “Cuando veas la sombra de un gigante no te asustes, más bien fíjate donde está puesto el sol. Porque puede ser la sombra que proyecta un enano”. Es por ello que mira bien a tu alrededor y no vivas en un infierno con cosas que pueden apuntalarte a vivir en un cielo. Date cuenta que los problemas son oportunidades y las batallas son para enfrentarlas más que para tenerles miedo.

































