1) Tendido: Una vez estaba escuchando un reportaje por la radio entre un periodista y un psicólogo. El periodista le preguntó al psicólogo cómo se hacía para perdonar a los padres. El psicólogo le contestó: “No tienes que perdonarlos, tienes que agradecerles” y le dijo: “Porque llegaste a ser un gran periodista, tienes premios, me estás entrevistando, etc.”. Y le tiró otra pregunta: “¿Tus hijos tienen eso?”. El periodista le dijo que sus hijos no habían logrado eso. El psicólogo le replicó: “Entonces tus padres vienen ganando, ¿eh?”. Quizás lo que no te dieron o no reconocieron o lo que te quitaron tus padres fue lo que te hizo resiliente y te trajo hasta acá. Si tus hijos no lograron lo que tú vienes ganando, eso me dejó pensando a mí también. Hay algo en vos y en mí que tendremos que seguir trabajando en nuestro interior. Creo que hay cosas que también tendríamos que decir que nuestros padres vienen ganando.

2) Confianza: Conozco sacerdotes y religiosas que han leído la biblia por años, llegando a leerla ya de manera profesional más que devocionalmente. Son como “dueños de huerta” que levantan la cosecha o el fruto para darle de comer a los demás y ellos se mueren de inanición. Por eso, más allá de que escuches estos audios, te invito a que medites la palabra de Dios y reflexiones lo que te dice a vos un versículo. Porque no necesitas estos audios, sino a Dios. Muchas veces ese es el problema de tu agotamiento, necesitas experimentar la presencia de Dios, su paz. Necesitas que su gracia renueve tu alma cansada y que su gracia actúe en tu debilidad. Hay veces que uno se pierde a sí mismo y pierde su dirección, es algo que me pasa muy seguido también a mí. Dios no se encuentra en lo extraordinario, sino en lo ordinario. Dios está en la calma, por eso busca estar quieto. Dios te habla en los lugares más comunes: conduciendo, cocinando o cambiando el pañal al bebé. Dios susurra, porque quiere que nos acerquemos a Él. Si estás al borde del agotamiento busca el susurro en la tranquilidad. Dios promete la paz perfecta, no la paz circunstancial. La paz perfecta es la paz cuando todo es imperfecto a tu alrededor. Encontrá a Dios enfocándote en Dios.

3) Perdonados: Es saber que muchas veces lo que nos paraliza y no nos deja caminar en la vida es el sentimiento de culpa. Esa culpa que nos lleva a la vergüenza, la vergüenza que nos lleva a la tristeza. Por eso, hoy pedí a Dios mirar tu vida desde su perdón y misericordia, y no desde tu legalismo, que te hace imaginar un dios que no es Dios.