1) Demonio: Todos podemos entender las causas del estrés y el infierno que uno puede llevar en su interior. Hay emociones y sentimientos que son lógicos por lo que me pasa. En la cabeza creemos que mi problema viene de afuera y hasta algunos creen que hay gente que te quiere complicar la vida, pero sin embargo, uno empieza a reconocer que el origen de ese infierno que llevas viene de adentro. Cuando entiendes esto te das cuenta de lo que decía don Ortega y Gasset “Yo soy yo y mis circunstancias”. Sí, porque mis circunstancias cuentan, pero también estoy yo. Entonces, ante este planteo, te propongo que veas qué vas a hacer para estar equilibrado y qué vas a hacer para estar bien. Aquí está el trabajo de ir tomando responsabilidad para no caer en un victimismo de tu vida. A mí me ha ayudado mucho salir de la queja y entrar en el concepto de responsabilidad, pero no desde la culpabilidad, sino como capacidad de respuesta. Acordate que libre no es quien reacciona, sino que libre es quien responde. Recuerda que la reacción es una acción sin pensar, mientras que la respuesta es una acción producto de tu decisión. Esto, si lo tienes en claro, ayuda a evitar que vivas en un infierno. La gran conquista del ser humano es la libertad interior.

2) Admirada: Hay una diferencia entre el discernimiento y el vivir juzgando. La clave es hacer amplio uso del primero y poco uso del segundo. Sería mucho discernimiento y poco juzgamiento. Pero, a menudo, cuando encontramos a alguien que piensa diferente a nosotros de inmediato uno levanta barreras y eso es muy del ser humano. Todo lo hacemos menos Jesús, porque uno trata de protegerse de gente que es diferente o que no piensa igual a mí pero la pregunta que me hice es “¿A qué le tengo tanto miedo?”. Porque me di cuenta que siempre buscaba rodearme con gente que esté en la misma línea conmigo por una gran falta de seguridad personal y me di cuenta que hasta le tenía miedo al debate o a que alguien me discuta o me diga “No comparto lo que me dices”. Pero el objetivo de Dios es el mismo, que amemos a las personas que están cerca de nosotros y que amemos a quienes mantenemos distanciados.

3) Fatigados: Creo que hay veces que queremos hacer de Jesús alguien que no es, y hasta queremos hacer del evangelio algo que no es. Porque el evangelio es tolerar, amar, tratar de entender al otro y hasta diría “El evangelio es ayudarme a entender qué se siente ser tú”. Porque antes de condenar y excluir creo que debemos entender qué se siente ser el otro. Hay veces que primero etiquetamos y condenamos en vez de mirar y ver qué se siente por lo que ha pasado. Algo que aprendí este tiempo es que escuchar sana heridas.