1) Sembró: Venimos sin nada y nos vamos sin nada. Dejamos familia, amigos, todos los grandes éxitos, fama, riqueza y poder o dominio que hemos luchado y malgastado en nuestra vida. Y llega el momento determinado que morirse es fácil físicamente, pero lo que nos fortalece la vida y el corazón es asumir quienes somos. Cuando te das cuenta que la vida no pasa por tener o por placer, sino por quien soy y saberme bajo las manos de Dios, mi vida cambia y la de los que me rodean también.

2) Enemigos: Momentos determinados de placer o de dopamina siempre tendremos, pero es algo momentáneo, como cuando te subís a una montaña rusa o cuando ves una película que te gusta. Pero la felicidad es más produnda, es lo que conocemos como la serotonina, porque es la convicción del corazón. Es saber que incluso, cuando paso algo mal, o algún momento malo, puedo salir adelante porque sé que Dios está en mí, que la fuerza está en mí. Eso ningún enemigo me lo puede quitar. La libertad depende del carácter y el carácter es algo que vamos formando con lo que nos sucede en la vida misma y el aprendizaje que vamos sacando de todo, incluso de lo malo. En estas últimas semanas me tocó atender a mucha gente que deseaba morir y que intentó matarse; y cuando les pregunto qué les apasiona no saben qué decir. Por eso, hoy te planteo que tu gran enemigo es tu propia desilusión y el cansarte de vos. Por eso, aprende a soñar en grande y ver a Dios en todo.

3) Peones: Nunca tomes decisiones cuando estés cansado, de mal humor o bajo presión. Espera siempre que la tormenta pase. Regálate el “déjamelo pensar”. No prometas cuando estés eufórico, no contestes cuando estás enojado y no tomes decisiones cuando estás exhausto. El agotamiento mental genera serios problemas emocionales. Es ahí donde empezamos a pensar: no me gusta mi trabajo, ni mi matrimonio, no me gusta mi vida ni me gusto a mí mismo, etc. Hasta llegas a sentirte enojado con Dios, incluso a culparlo. Esto nos pasa a todos y hasta a mí me pasa que, cuando estoy exhausto, no pienso claramente. Algo peor a esto es no pedir ayuda y siempre somos más vulnerables cuando estamos solos. Necesitamos el apoyo de personas que nos quieran y nos conduzcan y nos conozcan de verdad. Déjate ayudar por los peones de la vida que te pone el mismo Dios. Algo bueno está por venir.