1) Generación: La espiritualidad pasa por muchos momentos, más cuando llevas adelante una enfermedad. Incluso me animo a decirte que hay momentos de pérdida de fe, incluso el llegar a decir “Estoy solo y estás dejando que me muera, Señor”. Pero eso después fortalece la fe. Cuando me pongo a analizar mi vida veo que nunca estuve solo. He tenido amor, me quieren, me siento contenido por familias y por amigos y ahí comprendo que siempre hay alguien en mi vida. También aprendí que, luego que pasa algo malo en la vida, aparece algo bueno. Por ejemplo, yo perdí un padre y al momento ya me apareció otro papá para ayudarme, personas que generan una paternidad en mí. Aprendí a ver que Dios no quita, sino que da. Puedo llegar a decirte que hay mucha gente buena en el camino que me ayudó y que estoy seguro que también te va a ayudar a salir adelante.
2) Días: También hay veces que pensamos que lo importante es tener un buen coche, quién tiene más poder o quién tiene más dinero y nos olvidamos que dependemos de una arteria muy pequeña que es la coronaria, tan pequeña y que, si se obstruye, te morís. A esta sociedad en crisis, que se particulariza en cada persona, la podemos ayudar llevándole principios, valores y creencias que antes mantenía un equilibrio y ahora son insuficientes. Puedo decirte que hoy la sociedad está rota y por eso debemos trabajar día a día para ser mejor persona, para mejorar esta sociedad que no encuentra salida más que en un clonazepam.
3) Salomón: Hay veces que estamos con ganas de lanzar proyectos y cosas, pero también aparece la procrastinación y empezás a dejar de lado para hacer otras cosas, y pateás para otro día y para otro día. Aprende a empezar las cosas cuando las empezás a soñar. El segundo momento para empezar algo es ahora. Así que dejá de patear las cosas y empezá por hacer las cosas que quieres hacer por vos y para vos.
Algo bueno está por venir.


































