1) Afuera: Vas aprendiendo en el tramo de la vida que no va por personas buenas o malas. La gente actúa desde el nivel de conciencia en el que está, porque cuando alguien insulta, ataca o humilla o intenta rebajar no está mostrando poder, sino que muestra dolor. Porque nadie que esté en paz consigo mismo necesita destruir a otro para sentirse grande. El ataque casi nunca habla de ti, sino más bien de la guerra interna de quien ataca, porque para herir necesita algo dentro: rabia no mirada, culpa no asumida, frustración acumulada y una vida que por dentro no se siente en coherencia. Cuando una persona no sabe sostener eso lo empieza a proyectar. La mente necesita un enemigo para no mirar la herida. Por eso, fíjate bien en la gente que te rodea y ve la herida del otro y no que es un monstruo.
2) Están ahí: Como el alimento, los sentimientos también tiene que digerirse y hay sentimientos que no se digieren, sino que más bien se procesan y transforman. El problema es cuando se transforman en resentimiento. Por eso, para evitar y curar ello, es necesario la conexión interior. Busca en tu interior esa presencia de Dios y de vos en Dios.
3) Hermanos: Muchos quieren vivir en paz, pero no muchos quieren dejar el drama, porque solamente tenemos los ojos puestos en lo que no fue o lo que no pudo ser o lo que podría ser. Poner energías en algo que no va es lo que te quita la paz. Aprende a vivir en la verdad y eso te dará libertad y esa libertad te llevará a tener paz.
Algo bueno está por venir.


































