1) Arrebata: No somos vulnerables por accidente, sino por diseño, porque el Señor nos diseñó así. La pregunta sería ¿cuál es hoy tu estigma? Lo que te arrebata la paz: ¿divorcio, fracaso, que dejaste el sacerdocio, una discapacidad, tu educación? Eso te lleva a querer solo afectos y capaz que no lo conseguís. Tal vez te arrebata una adicción o una situación en la cárcel; un historial de abuso, ya sea dándolo o recibiéndolo; un historial de cobardía. También puede aparecer el ataque de soledad o de ansiedad o una pérdida que no puedes procesar. Capaz que esas cicatrices sean el punto para que la gracia de Dios fluya en vos y te llene de Él y eso también nos hace humildes, nos ayuda a recordar que somos débiles y tenemos límites.

2) Borde: Vos y yo somos unos sobrevivientes. No dudo que pasaste mil y unas y, sin embargo, seguís aquí, escuchando los audios, buscando tu oración, tratando de hablar con Dios. Así que superviviendo y sobreviviendo, viviendo, tenés que seguir porque vas a seguir adelante a pesar de sentir que estás muchas veces al borde del camino. Mantenete por vos y por el futuro que te espera y que sabe que capaz que hoy la estás pasando mal, pero sabe que la estás luchando y que el día de mañana va a agradecer que te sostuviste y que fuiste capaz de pedir ayuda y de abrirte a otras personas y salir adelante. Así que a no aflojar porque Dios está.

3) Espinas: Saber vivir en abundancia es seguir dependiendo de Dios como cuando no teníamos. Es seguir confiando en Él, como cuando no teníamos billetes en la billetera; es seguir buscándolo aunque ya no tenga la necesidad de buscarlo de manera desesperada como antes, como para poder buscar pagar el alquiler. Madurar en la fe es servir a Dios independientemente de cómo me va en la vida. El hilo más delgado y la espina de toda vida es perder la relación con Dios y la Iglesia. Por eso, tener recursos nos facilita tener relación con Dios muchas veces, pero somos propensos a buscar ídolos de seguridad: dinero, placer, objetos, etc. Acordate que un barco no se hunde por el agua de su alrededor, sino por el agua que entra adentro. Así que no dejes que las espinas que están a tu alrededor entren dentro de ti y te hundan. Ignora las críticas de los demás y haz lo que sabes que tienes que hacer.

Algo bueno está por venir.