1) Aparte: A veces permitimos que nuestros miedos dicten nuestras decisiones. Tenemos tanto miedo a tomar una decisión incorrecta que, para estar seguros, mejor no tomamos ninguna decisión. Leí incluso una estadística que dice que muchos de nuestros jóvenes no se han casado, no porque no amen a la otra persona, sino porque tienen miedo a casarse y cuando se casan, después, tienen miedo a ser padres. Hay veces que usamos la excusa de “Dios dame una señal”, pero la vida sin riesgos no tiene ganancias y eso lo vemos en el Evangelio de hoy. El que pide confirmación puede que se le pase toda la vida. Yo me crié en una Iglesia que era el sistema de la confirmación: “Dios, confirmame si aparece tal cosa”, “Si entra tal persona vestida de tal modo, eso me está diciendo que Dios me dice…”. En el mismo seminario me apuntaban a ello. Parecía que Dios era como un horóscopo en donde, si pasa tal cosa, entonces Dios me está diciendo… Y no. Por eso tuve hasta compañeros que estuvieron años sin decidir ser cura o no. Pero no llegamos a entender que la indecisión ES una decisión. Creo que lo que más nos falta en la Iglesia no es más recursos, estudios o capacidades, sino más escucha y obediencia al Espíritu, como lo vemos hoy, cuando vemos en el Evangelio que dice: “Escúchenlo”.
2) Estamos: “No todos los que han muerto realmente han vivido”. Acordate de esa frase porque te puede cambiar la mirada de tu vida, porque no todo el que baja al sepulcro realmente ha estado vivo. Hasta vi gente que vive para probar algo a alguien que ya no está en su vida o demostrar algo a quien ya no está. Hay gente que vive para sobrevivir y demostrarle lo que hace a alguien que ya no está. Te pongo un ejemplo concreto y claro: “Yo quiero que mi ex me vea para que comprenda lo que se perdió”. “Cómo quisiera que mi papá vea lo que yo soy hoy, tanto que él me criticaba”. Hay gente que vive para las redes sociales, incluso, para que gente a quien no le importa le ponga “like”. Vivir para hacer cosas para gente que no le importas, no sirve. Te aseguro que, de los 4000 seguidores que tienes, no sé si encontrarás 4 que lleven tu ataúd. Ese que te pone “like” a tu foto con filtro seguro es difícil que te cuide cuando estés internado o internada. No sirve vivir buscando identidad o definiendo tu vida desde el qué dirán. Hay gente que vive solo para ser aprobado por su padre o su madre; ya hasta tiene 50 años y sigue esperando la aprobación de su papá o mamá. Por eso, pon tu mirada en el Salvador y recordá que se necesita ver y escuchar para creer, como Pedro, Santiago y Juan.
3) Tocándolo: Hoy celebramos una fiesta que nos consuela. Es tener una mirada hacia el cielo y saberse digno de Dios por su gracia. Hace unos años hacía boxeo, como una manera de distraer mi mente. Mi profesor me dijo “Luis, la toalla no te la doy cuando pelees” y le dije por qué, a lo cual me contestó: “La toalla no la tiene el boxeador para que no la tire. La tiene alguien fuera del ring, porque si la toalla se la dan al boxeador cuando le golpeen el ojo o le parten la boca se rendiría, tiraría la toalla y se terminaría la pelea. Entonces no le dan la toalla”. Por eso hoy te digo a vos: “No te dieron la toalla. Dios no nos llama a rendirnos sino a permanecer”. Acordate que, a quien permanece fiel hasta la muerte, Dios no lo suelta. El deseo de rendirte siempre está presente, incluso a mí me pasó muchas veces, pero no tenía la toalla para tirarla. Pero, ¿sabés qué? Miré la cruz y seguí. Hoy anímate a seguir, porque no tenés la toalla, y Jesús hoy te vuelve a recordar que después de la muerte hay vida. Algo bueno está por venir.



































