1) Preguntarle: En los discípulos vemos personas rotas. Son personas que tienen cicatrices detrás del maquillaje, algo que también tienen personas cercanas a vos o puede que seas también vos. Cuando alguien está “roto”, sea hombre o mujer, cuando uno tiene muchas heridas le cuesta mantener relaciones y esa persona herida busca en otros que le ayuden a mantener el peso de su dolor. Pero el único que puede cargar el peso de tu dolor es Jesús, nadie más que Él. Porque cuando vos ponés el peso de tu dolor en otra persona se terminan cansando o se rinden y se van de tu lado. Ninguna relación puede resolver lo que te pasó en la niñez o en tu juventud o en tu pareja anterior. Por eso, personas que están rotas o incompletas sueñan con estar con personas completas, por eso cuando estás vulnerable buscas idealizar personas que crees que te sacarán adelante. Buscamos a la persona perfecta, pero no nos preocupamos por ser perfectos para la otra persona. Por eso, uno tiene que cerrar el pasado, sino hay personas que pasan a ser tu síntoma y vos pasas a ser la patología.
2) Niño: Todos tenemos esa situación de querer volver a ser como niños, queridos y acompañados. Por eso, es trabajar en el día a día, pero te animo porque sé que trabajaste mucho por vos y hay cosas que sí lograste resolver, así que... ¡vamos! Esto es paso a paso, y quedan cosas por delante, mira la vida como un niño: con ganas, con ilusión y con confianza. Tenés que tener ese corazón guerrero y no tenés que aflojar. La vida te regaló cosas increíbles y te lo va a seguir regalando. Confía como el niño que confía en su padre y aprende a mirar esa simpleza de vida para que tu vida sea simple.
3) Recibe: Los tiempos de Dios son perfectos y nada se escapa de su control. Y a veces uno se desespera, pero Dios no llega tarde, sino más bien en el momento exacto. Lo que hoy parece demora puede ser protección, lo que hoy parece silencio capaz que es preparación, por eso confía en tu Padre Dios aunque no entiendas el proceso.



































