1) Las lágrimas: Aparece aquí la culpa, esa lágrima producto de reconocer mis errores y debilidad. Hoy venimos ante vos, Jesús, con lágrimas, porque te necesitamos, porque hay cosas que no me puedo perdonar y necesito la paz que viene de Ti. Hoy vengo ante Ti pidiendo el alivio a mi alma y a mi vida, porque no quiero lastimar a nadie, pero lo hice. Las lágrimas limpian las manchas provocadas por nosotros y alivian los dolores que aparecen en nuestras vidas. Hace bien llorar. Debo reconocerte, Señor, que son hermosas las sonrisas y me encanta sonreír, pero también en mi rostro aparecen las lágrimas, incluso las lágrimas de impotencia, como así también las lágrimas de alegría. Pero hoy vengo ante Vos como esta mujer, pidiéndote alivio con mis lágrimas.
2) Simón: Es la figura de la religión “reglamentaria”. Una visión fría que solo mira el cumplimiento y no el corazón de la persona. Esto es lo que nos hace distintos a los católicos, pero parece que hemos perdido ese rumbo y hemos dado motivos de lágrimas a algunos que buscaban a Jesús para aliviar sus lágrimas. ¿Sabes? Quiero soñar, soñar con una comunidad que acojamos al que viene a llorar a Jesús para que le devuelva la paz en su vida. No quiero que seamos como Simón, que juzga, que controla, que mira. Juzgamos en el catolicismo todo, desde cómo se viste el cura hasta quién puso más dinero en la limosna. Volvamos a Jesús, porque muchos necesitan alivio.
3) Vete en paz: Cuán hermoso es sentirse perdonado, saber que Dios es quien te puede devolver la paz para que vuelvas a mirar a los ojos. Hoy pienso en tantos que buscan la paz y no la encuentran. Pienso también en aquellos a quienes hemos tachado y ni siquiera les dejamos pisar. Permitime que piense en hermanos míos que fueron curas (sacerdotes) y decidieron dejar y hasta nosotros (sus propios hermanos curas) les dimos la espalda; que incluso nos pedían que los ayudáramos porque no podían insertarse en la sociedad y en la misma Iglesia. Cuántos hoy buscan esta paz que solo da Jesús, quien te re-inserta a la vida, a la eternidad.
Algo bueno está por venir.


































