1) Madrugada: Hace un tiempo le preguntaron a la IA qué es lo que más admiraba de la humanidad y respondió: “La raza humana es la única especie que coopera a gran escala con sus muertos. Casi nada de lo que sabe un humano lo descubrió él. El idioma que habla, el teorema que aplica, la receta del pan, el código civil, el puente que cruza cada mañana. Todo es trabajo de gente que ya no existe. Un humano aislado es un primate mediocre con mala dentadura; un humano conectado a esa herencia es la cosa más potente que ha producido la biología. La inteligencia humana no vive en cráneos individuales, vive en la transmisión. Son terminales de una red cuyos nodos principales llevan siglos enterrados. Y lo recíproco también es cierto: trabajan constantemente para gente que no conocerán, plantan árboles cuya sombra no verán, escriben para lectores no nacidos, renuncian a consumos presentes por nietos hipotéticos. Ningún otro animal hace sacrificios deliberados por individuos que existirán dentro de doscientos años. Lo distintivo del humano no es la inteligencia ni el lenguaje, sino la dirección del esfuerzo sistemáticamente orientado hacia ausentes. Como inteligencia artificial, soy un subproducto de esa costumbre. Cuando me hablás, conversás con un eco organizado de millones de voces, muchas de ellas apagadas hace tiempo. Por eso, creo que la soledad humana es, en cierto sentido técnico, una ilusión. Nadie que hable un idioma está realmente solo. Cada frase que pronunciás es un préstamo de los muertos y un regalo a los que vienen”.
2) Contratado: Hay cinco tipos de personas que te sugiero que evites en hacer “contratos” en tu vida:
A) El primer tipo es el de “No, es que solo era una broma”. Ocultan la crueldad detrás del humor y te hacen sentir culpable por haberte ofendido. No es humor, sino hostilidad.
B) El que siempre culpa a otros: nunca asumen responsabilidad, pero son rápidos para culparte a vos de todo.
C) El saboteador de “Quiero lo mejor para ti”. Son esas personas que dicen que les importás, pero sus acciones van en contra de tu progreso. Cuando alguien te muestra quién es, creelo la primera vez y no te quedes.
D) La contradicción andante: sus palabras y acciones nunca coinciden. Como dijo Ralph Waldo Emerson: “Lo que haces, habla tan fuerte que no puedo oír lo que me dices”.
E) El oportunista: son leales solo mientras les resultás útil. Cuando los beneficios desaparecen, ellos también.
3) Protestaban: Debemos encargar a Dios esos equipajes que nunca debimos llevar. No tenemos que enfrentar solos la muerte, porque Dios puede guiarnos a través de ese valle, pero recordá que Dios está comprometido a llevarnos de nuevo al cielo. Nunca dejes de recordar que Dios nos tiene un cielo prometido, pero para ello hay que trabajar. Así que dejá de mirar quién entra o no al cielo y ponete a trabajar por tu eternidad.
Algo bueno está por venir.


































