1) Dueño: Hace unos años leí un libro de un sacerdote a quien le atormentaban las dudas. Hasta dudaba de lo que predicaba. Pero lo lindo es que experimentaba seguir a Jesús a pesar de sus dudas. Se dedicaba a atender en el hospital a personas moribundas, donde ayudaba a mucha gente con su prédica y alimentaba su fe. En el libro cuenta que un día, uno de los enfermos de terapia intensiva le dijo: “Padre, espero volver de la muerte para contarle cómo es Dios y que usted tenga más fe”. El cura le dijo: “Si usted pudiera volver, no quisiera que vuelva, porque no quiero ver a Dios antes de que Él lo decida. Prefiero el don de no saber”. Me quedé pensando cuando leí eso de “el don de no saber”.
2) Ocupado: Lo que tenemos que saber es que el período de incertidumbre es el lugar singular para crecer. Si uno es capaz de vivir con confianza y con alegría, cuando aún no se sabe si va a lograr lo que quiere, se va a forjar un carácter que no se formaría si se supiera de antemano que va a lograr o no su cometido. Existe un don de “no saber”. Como dijo el famoso Messi en un reportaje: “Si cuando juegas al fútbol buscas tener certezas, entonces estás en un deporte equivocado”. No saber no lleva a que estamos condenados a la ansiedad, sino a la confianza, y la confianza desarrolla carácter. Por eso, cuando me plantean cosas durísimas el decir “No sé” me ayuda: no sé por qué Dios se llevó a tu hijo, no sé por qué murió tu esposo, no sé por qué te quedaste sin trabajo. Hay momentos en que solo puedo abrazar e imaginarme este dolor. Pero no tengo respuestas: no sé. Dios nos hace saber el resultado de ayer, pero nunca nos hace saber el partido de mañana. Si estás buscando tener certidumbre en todo y tener explicación a todo, elegiste una mala especie, porque la especie humana es más complicada, porque el hombre hasta cuando nace viene con incertidumbres. Aquí abajo, en la tierra, hay que caminar con fe y confiar en el director de esta película, que es Dios.
3) Servidor: La vida es una constante búsqueda de la verdad y tu lucha es vencer las mentiras que te decís o aquellas que te hacen vivir engañado. Por eso, es volver a mirar la verdad y saberte tocado por el don de Dios, el Dios de la vida.
Algo bueno está por venir.




































