1) La Iglesia: Como vos sabes, hay tres tipos de Iglesia: triunfante, purgante y peregrinante. La Iglesia triunfante se refiere a lo que celebramos ayer, el 1 de noviembre: aquellos que gozan de la presencia de Dios y son almas que están gozando del cielo. Son aquellos seres hermosos que nos ha regalado Dios para saber que la vida eterna existe. Y esas personitas nos iluminan y nos iluminaron en esta vida, nos recordaron que Dios está. La Iglesia purgante es la que estamos celebrando hoy. Pedimos por aquellos que están purgando sus pecados y buscan llegar al cielo. Están ahí. Necesitan de nuestras oraciones y misas, para que puedan estar contemplando el rostro de Dios. Necesitan que nosotros les demos una manito. Hoy tenemos que dedicarlo completamente a ellos, rezando por ellos y ofreciendo misas. De paso, si te haces una visita al cementerio, te ganas indulgencias. Hay que ayudar a las almas del purgatorio. Ellas quieren ya estar con Dios. Ellas están purgando, están haciendo una limpieza, si se quiere, para poder llegar al cielo. Luego tenemos la Iglesia peregrinante, el tercer tipo de Iglesia, la cual formamos vos y yo, sí, los que caminamos, los que estamos en este mundo y la luchamos día a día contra las luchas que nos tira Satanás para quitarnos la paz y recordarnos que nuestra vida está apuntada al cielo. Somos la Iglesia peregrina, los que caminamos juntos por el mismo objetivo. Hace un tiempo leí a un autor que explicaba algo así: el 31 se celebra Halloween, porque el diablo hace una contrapartida al 1 de noviembre, pues el 1 celebramos las almas que Dios conquistó y están en el cielo con Dios; mientras que el 31 de octubre el diablo, enojado, celoso, celebra las almas que tiene en su poder, en el infierno, por eso celebran disfrazados de demonios, de diablos, de brujas. Me llamó mucho la atención y hoy te lo comparto, de paso recordándote que Halloween no es parte de nuestra fe ni de nuestra cultura. Viene de los celtas.

2) Tu hermano: Lo que haces en esta vida tiene implicancia y resonancia divina. Por eso lo que importa es que seas una buena persona y luches para llegar a ello, no hacer el mal a nadie y evitar complicar la vida a los demás. Esta vida es para compartir, es corta, pero también es hermoso vivir. Se hace más hermoso cuando ayudamos al prójimo y logramos que el otro se contagie de la felicidad, de la alegría. Un cristiano no puede ser feliz a costa de otro, del sufrimiento del otro. No dejes de hacer el bien, aunque muchas veces creas que a los malos les va mejor. Que tu vida sea un orgullo para todos los que te rodeamos, amando a Dios y haciendo lo mejor posible lo que tengas que hacer.

3) Cuando te vimos: El egoísmo y la soberbia son dos bichos bien complicados, que nos pueden complicar la existencia. Es tu capacidad de tener un corazón generoso y abierto lo que te lleva a mirar a los que te rodean. Eso te lleva a salir de ese mundo de nubes que uno muchas veces se crea por sí mismo. Date cuenta de que la vida no es solo lo que vos sentís o vivís o ves. Hay otros que están muy cerca de vos que no viven la vida como vos la vivís. ¡Por favor, sábelo! Algo bueno está por venir.