"Conviene familiarizarse con los sufrimientos que el Señor tenga a bien enviarnos. Jesús, que no puede por mucho tiempo el teneros en aflicción, vendrá a
animaros y a confortaros, infundiendo nuevos ánimos en vuestro espíritu" (AdFP, 561).
Mat: XXXV 238 - Mat: LII 187