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La catedral parisina fue asolada por un incendio que se mantuvo permanentemente el martes por la mañana, después de catorce horas de lucha contra las llamas.

La imagen ha sido grabada toda la noche en canales de televisión y redes sociales. El colapso de la aguja de Viollet-le-Duc en el techo en llamas de Notre-Dame de Paris (reparada por última vez en 1786), bajo la mirada desolada de los parisinos que se reunieron alrededor de la isla Saint-Louis, ha dado la vuelta al mundo.

El incendio abandonó el ático de la catedral poco antes de las 19 horas. El fuego se extendió rápidamente hacia el techo, devorando el marco de más de 100 metros de largo. El mismo, nombrado "el bosque" debido a la impresionante cantidad de vigas necesarias para su fabricación - cada una de un roble diferente - se construyó entre 1220 y 1240.

Se movilizaron 400 bomberos y 18 mangueras de incendios para salvar el edificio. Los bomberos no dudaron en bombear agua directamente al Sena, ubicado a unas pocas decenas de metros. Dos policías y un bombero resultaron levemente heridos.

Mientras tanto, un gran número de personas se están acercando durante el día de hoy hasta la catedral de Notre Dame de París para comprobar su aspecto tras el gran incendio que sufrió y que ha conmocionado a todo el mundo.

El secretario de Estado de Interior de Francia, Laurent Nuñez, se ha reunido esta mañana con un grupo de expertos para evaluar los desperfectos que el incendio ha ocasionado en la estructura de la catedral de Notre Dame. Estas reuniones serán continuas durante el día.

Origen del incendio "Nada por ahora va en la línea de un acto voluntario", destacó en declaraciones a la prensa el fiscal de París, Rémi Heitz, que es el responsable de la investigación.

Las autoridades francesas priorizan la hipótesis de un origen accidental del incendio que devastó durante horas la catedral y los investigadores han comenzado ya a interrogar a los testigos. "Es un símbolo de nuestro país que corrió el riesgo de acabar destruido", dijo el ministro de Cultura, Franck Riester.

La oficina del fiscal de París anunció ayer que había iniciado una investigación sobre el incendio. Varias fuentes policiales dijeron que estaban trabajando en el supuesto de que lo ocurrido “había sido accidental.”

Dentro del edificio aún había bolsas de fuego y serían necesarios estudios exhaustivos de la solidez estructural de la catedral, dijo el secretario de Estado de Interior, Laurent Núñez.

Cientos de bomberos combatieron durante más de ocho horas las llamas que devoraron el techo y derribaron la aguja de la catedral, de ocho siglos de antigüedad, antes de hacerse con el control de la situación, salvando las torres y los muros exteriores.

Los bomberos rociaban aún esta mañana con agua las ruinas en llamas de Notre Dame, la mañana después de que un infierno fuera de control arrasara la catedral gótica ubicada en el corazón de París, mientras los investigadores intentan determinar la causa del siniestro.

Las estatuas de cobre que representan a los doce apóstoles y cuatro evangelistas fueron sacadas con una grúa la semana pasada como parte del trabajo de renovación.

Entre todos los desperfectos, se salvó una corona de espinas de varios siglos de antigüedad, hecha de juncos y oro, y la túnica que se cree que llevaba S. Luis, un rey de Francia del siglo XIII, dijo el máximo dirigente clerical de Notre Dame, monseñor Patrick Chauvet.

También se han lanzado campañas similares en Estados Unidos y mensajes de todo el mundo en las redes sociales que prometían contribuciones para reparar la catedral de Notre Dame tras el incendio.

La Fundación del Patrimonio de Francia, una organización benéfica, ha lanzado un llamamiento internacional para recaudar fondos destinados a una reconstrucción que probablemente cueste cientos de millones de euros.

Francia reconstruiría Notre Dame

El presidente Emmanuel Macron prometió que Francia reconstruiría Notre Dame, considerada como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura francesa de catedrales góticas y visitada por más de 13 millones de personas cada año.

El político ha dicho estar seguro de que la catedral será reconstruida "porque es un elemento de unión para los franceses", y se ha mostrado partidario de buscar vías de financiación, más allá de la aportación pública.

El siniestro representa un duro golpe para los franceses que están inmersos en una profunda crisis política y social, con manifestaciones permanentes de los “chalecos amarillos” desde Noviembre del pasado año que continúan exigiendo cada sábado en las calles, rutas y principales ciudades de Francia la celebración de un Referéndum de Iniciativa Ciudadana que proporcione mayor representatividad política y permita mejoras para los sectores más vulnerables de la sociedad.