Amado Señor, cada vez que llega la noche, espero de manera ferviente que vengas y entres en mí corazón y en todo mí ser, es un deseo

vivo, que te adueñes de mi corazón y que tu santa misericordia transforme cada latido de este corazón en un canto de amor, alegría y esperanza.

Agradezco tu presencia permanente en cada momento y a lo largo del día, que me colma de gozo mi existir.

Te ruego Señor que mires con tu amor divino a mis seres queridos. Consuela todas nuestras penas, cura tambien nuestros dolores físicos y espirituales.

Regalanos a todos un descanso reparador, feliz y en paz con tu santa bendición... Amén.