Mi amado Señor, la noche nuevamente ha llegado y con ella elevamos nuestro agradecimiento por todas las

bendiciones que darramaste sobre todos nosotros con las que nos has beneficiado en este día. Amado Señor te damos gracias por ser por siempre nuestro consuelo y nuestra roca de refugio, te imploramos que tu Santo Espíritu nos ilumine con la claridad celestial, para continuar existiendo, viviendo y glorificando tu santo nombre y tus maravillosas obras.
Ahora llega nuestro tiempo de descanso, felices de sentirnos protegidos con tu abrazo fraterno y nos dice que nos acompañarás con tu bendicion hasta el nuevo amanecer... Amén.