Mi amado Señor, te doy gracias y te alabo por el día que termina y por la semana que comienza, agradezco mucho los cuidados de tu
parte para que mis pies no tropiecen y mis pasos sean seguros, gracias por tu inmensa misericordia en aceptarme tal cual soy. Que mi corazón sea resonancia de tu amor y nada me perturbe en mi proceder, para ser auxilio y testimonio de mis hermanos, concédeme la fortaleza para no caer en la tristeza y tibieza espiritual en mi fe.
Mi amado Señor, en el silencio de la noche y con la reflexión de mi oración llega también el momento para un descanso reparador amparado con tu bendición, y tu paz y el amparo de nuestra Madre, la Virgen...... Amén



































