Mi amado Señor, llega la noche y ofrezco esta oración para agradecer y reflexiónar en este tiempo Pascual, donde Tú nos hablas que debemos saber que los jefes de las grandes naciones que dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad, entre ustedes no debe suceder así.
Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes...


Mi amado Señor, comprendo que quien pertenece a la verdad, jamás será esclavo de algún poder, sino que siempre sabrá servir libremente, porque ser apóstol tuyo, no sólo es un deber de la vida cristiana, sino es un camino privilegiado para descubrir el sentido pleno de la propia vida en el servicio a los demás...
Gracias mi Señor, por dejarme estar a tu lado en momentos como estos, donde muchos hombres te niegan y desconocen tu gloria y tu poder manifestado en tu inmenso amor y misericordia para con todos nosotros.
Amado Señor, canto este salmo que todo lo resume.
...Me acuesto en paz y en seguida me duermo,
porque sólo tú, Señor, aseguras mi descanso.
Amén.