Mi amado Señor, se Tú mi maestro y enseñame a hacer tu voluntad, a hacer el bien a mi mismo y el bien a cuántos me rodean.

Enséñame a guardar silencio y a orar contigo, a perdonar y olvidar las ofensas.

Enséñame a ser humilde  y sencillo, enséñame los sentimientos de María y amar desde tu amor compartiendo tu sabiduría.

Cúrame las heridas que yo mismo me hago y las que otros me hacen, en especial cura las heridas que sin querer provoco a los demás.
Dame sabiduría, para llenar mi vida con tu vida y repartirla a manos llenas, dame tu paz, tu alegría y tu amor, derrámalos dentro de mí y enséñame a derranarlo en todos los hermanos.

Mi amado Señor, abre mis labios para  agradecerte por todo y cantar tu alabanzas, enséñame a escribir tus maravillas de obras divinas, para compartirlas con toda la humanidad... Amén.