Mi amado Señor, hoy te ví después de buscarte tanto, antes de salir el sol y en oración pedirte que me dejes ver tu santo
rostro.
Te ví en un niño de la calle, sin un lugar para comer, mendigando amor, te ví en las manos extendidas pidiendo pan para vivir, te ví en el hermano que busca auxilio, en el drogadicto que todos rechazan, en el borracho que nadie quiere, en las personas sin techos que tratan de reposar su humanidad, escondiendo su vergüenza.
Te ví en los ojos suplicante del ignorado y en su sonrisa titubeante, te ví en una sala de un hospital y en esa soledad, te ví llorar, te ví en el rostro atribulado del que te busca y no te encuentra, te ví en el rostro deshauciado del enfermo, te ví en el hastío del perseguido, cansado de sufrir por injusticia.
Te ví en la súplica de los que esperan una señal de amor, de cada uno de nosotros.
Mi amado Señor, déjame verte, concédeme la gracia cada dia, de poder verte y ser un fiel instrumento de tu amor, porque Tú te disfrazas de mil formas y maneras en cada hermano, te escondes de mi vista, pero hoy te ví mi amado Señor, realmente te ví como eres. Amén.



































