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Desde su fundación, hace 124 años, el Colegio “San Antonio de Padua” de Cañada de Gómez lleva adelante una destacada tarea

educadora y evangelizadora, que responde al mandato fundacional adecuando sus latidos a los requerimientos del mundo actual. Con motivo de un nuevo aniversario de su fundación Laicas Antonianas saluda con afecto a toda la comunidad y destaca una vez más la labor de esas valientes mujeres que inspiradas en Madre Antonia Cerini y dirigidas por Sor María Agustina Belén, comenzaron en nuestro pueblo su accionar asistencial, educativo y evangélico, guiadas por una absoluta confianza en la Providencia, con profundo espíritu de familia, sencillez, humildad y una gran vocación de servicio.

La Profesora Sandra Verdini y ex alumnas de la Promoción 1994 han realizado un importante trabajo audiovisual en ocasión del 95° aniversario del colegio y parte de su relato será compartido a continuación.

“Confianza en la providencia y adhesión a la voluntad de Dios fueron los pilares que sostuvieron la vida de las Hermanas de San Antonio de Padua, que conocidas por la tarea apostólica que realizaban en el hospital de Cañada de Gómez, se vieron comprometidas ante el deseo de muchos ciudadanos a abrir un colegio de bases cristianas ya que los que existían hasta ese momento eran laicos. Así, en el año 1898, la Madre Agustina Belén escribió a nuestra Madrea Antonia expresándole tal deseo, lo hizo con insistencia y obtuvo de la Madre el permiso para la fundación, designando al mismo tiempo a las Hermanas que irían para la misma, quedando como superiora Sor María Agustina Belén. La voluntad de Dios le dijo sí a la comunidad de Cañada de Gómez de aquellos tiempos, lo prueba la forma en que se fue levantando el pequeño colegio gracias a la Providencia y a la gente del lugar. El Jefe político Rudecindo Freyre se puso a disposición de las Hermanas y les dio a elegir la mejor casa disponible para ubicar el colegio, alquilaron así una propiedad del Sr. Bernardo Caligaris. La casa tenía un galpón muy grande que fue arreglado para salón de clases y un dormitorio, estaba ubicada en calle San Marín y Brown. El Consejo de Educación de Rosario prestó algunos bancos y se recibieron en donación útiles escolares. Se hizo posible entonces el inicio de las clases el 15 de Marzo de aquel año con alumnas internas y externas y alumnos externos. Pero la primera casa no fue la definitiva ni la propia porque el 13 de junio de 1899 se colocó la piedra fundamental del edificio en el lugar que hoy ocupa, en un terreno donado por el Sr. Félix Pagani. Aquel acto contó con la presencia del Vice Gobernador y de representantes de todas las escuelas de la ciudad. Con la ayuda del gobierno provincial y con la limosna de los vecinos se inició la obra que tiempo después fue una realidad para el entonces pujante pueblo de Cañada de Gómez. Desde 1899 hasta el presente muchas generaciones de niños y jóvenes cañadenses, y de localidades vecinas, siguen pasando por sus aulas y aunque parezcan lejanos aquellos primeros años se siguen recordando con ternura y alegría…”

¡La historia está viva, la historia continúa!