Mi amado Señor, simplemente como el agua es tu cariño e indispensable como la misma tu abrazo, profundo como el océano tu

perdón, intenso como el sol es tu perdón, infinitas como las estrellas las oportunidades que das, lento como el caracol para la ira eres y tu caricia es suave como el pétalo de una flor, portentoso como el tornado es tu poder e interminables como los granos de arena del mar son tus bendiciones.

Mi amado Señor, ayúdame a disfrutar de lo que eres, dejando de lado mi orgullo y mi ira y dame en estos tiempos, aquello que necesito, no para afrontar los problemas, sino para estar a tu lado y tenerte siempre presente, porque si tengo a Tí, todo lo podré y todo lo tendré...Amén.