Mi amado Señor, como me cuesta transitar este desierto de tentaciones mundanas, a veces me siento fuerte para otros y les doy
aliento, pero otras mi Señor, quebrantado voy por dentro, esperando que tu auxilio me llegue en algún momento.
Mi amado Señor, cosa extraña es la hombre con sus subidas y bajadas, a veces comprende todo y otras veces casi nada.
El camino se hace andando, es verdad que el peregrino va asumiendo su destino, va campeando el desaliento, porque halla su sustento en la fe que lo acompaña, llenándolo de esperanza con esa fragancia que tú Señor regalas.
Mi amado Señor, como un canto de alabanza mensajero es tu amor porque sabe que esto salva y redime al pecador.
Con tu santa bendición te pido que mi descanso sea reparador, en serenidad y paz... Amén


































