Mi amado Señor, en mi corazón de hombre surge el deseo permanente de la felicidad, pero no todo los hombres coinciden en cómo lograrla.
Mi amado Señor, tu me ofreces la felicidad a través de tu amor y tu misericordia, me preguntas si he descubierto en el cristianismo como camino de la felicidad, si no lo hice aún para que sirve mi fe cristiana, o será que mi fe no es auténtica y qué tipo de felicidad es la que busco, parece que la felicidad está en crisis.
Por estos días mi Señor, hay muchas versiones, pero sin tus fundamentos y tu Palabra ninguna es verdadera y Tú Señor al ver al hombre con tanta desorientación preguntas..."Que buscais, donde la buscais"...sólo queda por preguntarte, dónde vives Tú mi Señor, con eterno amor me respondes... "Venid y veréis"... Amén.


































