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La lluvia llegó tranquila a Cañada de Gómez y se instaló desde el mediodía, con un ritmo sereno que invita más a mirar por la ventana que a correr a

resguardarse. Según los registros, a las 14:45 se contabilizaron 6,7 milímetros, mientras que el servicio meteorológico anticipa precipitaciones hasta alrededor de las 18.

Pero en el campo, además del radar y los pronósticos, están las señales que no fallan —o al menos eso dicen los paisanos. Oscar asegura que si la novillada se arrincona, el temporal está a la vuelta de la esquina. Gerardo, mira a las arañas: si teje su telaraña afuera, es porque la lluvia no va a continuar. Y Jorge tiene su propio barómetro: si el caño del molino transpira, el agua viene en camino.

Entre datos científicos y saberes heredados, la lluvia sigue cayendo mansa sobre la ciudad y la región, dejando esa mezcla de humedad, silencio y tierra mojada que siempre trae algo de calma.

Y vos, ¿tenés tus propias premoniciones cuando se larga a llover?