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El 16 de febrero de 1910 falleció Cirilo Peralta, quien fue el primer Juez de Paz y Comisario de la Colonia de Cañada de Gómez.

 

A su gestión se debe el funcionamiento de la primera escuela de la región, constituyéndose en un referente clave para el desarrollo educativo local. Además, presidió la Comisión Fundadora de la Iglesia local, participando activamente en la organización institucional y comunitaria de la naciente colonia.

Su figura quedó vinculada a los primeros pasos de la organización civil, educativa y religiosa de Cañada de Gómez, siendo uno de los pioneros que contribuyeron a la consolidación de la comunidad.