
Viernes salió medio manso
con nubarrones al trote,
la lluvia moja la calle
y al gaucho le frena el lote.
Dicen que veinticuatro
será la máxima del día,
diecinueve a la madrugada
pa’ templar la sangre fría.
Pero no afloja el paisano
aunque el cielo esté llorón,
con mate, guitarra y charla
¡se alegra igual el fogón!



































