En esta maƱana de Pascua, la comunidad sigue saboreando la alegrĆa de todo lo vivido en Semana Santa: momentos intensos de fe,
encuentro y comunión.
El sepulcro vacĆo nos invita a creer que ninguna oscuridad puede contener la luz de Cristo.
El Jueves nos enseñó que el camino es el servicio.
El Viernes nos hizo mirar a tantos que hoy siguen cargando la cruz.
Y el SƔbado nos sostuvo en la esperanza.
Hoy, la Pascua anuncia que la vida vence: que el dolor puede transformarse en alegrĆa y la tristeza en esperanza.
En cada gesto sencillo āun abrazo, un mate compartido, una charla, una sonrisaā se hace presente la vida nueva.
Que esta Pascua nos ayude a levantarnos, a dejar la indiferencia y a elegir el amor, el servicio y la generosidad šāØ
”Felices Pascuas!









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