En esta maƱana de Pascua, la comunidad sigue saboreando la alegrƭa de todo lo vivido en Semana Santa: momentos intensos de fe,

encuentro y comunión.

El sepulcro vacĆ­o nos invita a creer que ninguna oscuridad puede contener la luz de Cristo.
El Jueves nos enseñó que el camino es el servicio.
El Viernes nos hizo mirar a tantos que hoy siguen cargando la cruz.
Y el SƔbado nos sostuvo en la esperanza.

Hoy, la Pascua anuncia que la vida vence: que el dolor puede transformarse en alegrĆ­a y la tristeza en esperanza.

En cada gesto sencillo —un abrazo, un mate compartido, una charla, una sonrisa— se hace presente la vida nueva.

Que esta Pascua nos ayude a levantarnos, a dejar la indiferencia y a elegir el amor, el servicio y la generosidad šŸ™āœØ

”Felices Pascuas!