
En este martes nublado me pongo a improvisar,
con el cielo bien cargado que se quiere largar a llorar.
Dice el tiempo que hoy hay nube, con amenaza de chaparrón,
y el gaucho ya se sube la manta al corazón.
Máxima de veinticinco, no está nada sofocante,
y una mínima de diecinueve que refresca lo bastante.
El sol anda medio tímido, escondido tras el gris,
como gaucho enamorado que no se anima a decir “sí”.
Si la lluvia se hace fiesta, que nos moje sin temor,
que en el campo o en la vereda todo tiene su sabor.
Y entre trueno y nube espesa, yo le canto al temporal:
“Martes gaucho, aunque nublado, ¡te bancamos igual!”



































