
Miércoles de niebla espesa,
de microgota mañanera,
Cañada parece isla
perdida tras la humareda.
Mitad de semana, amigo,
ya mayo va reculando,
y el sol, medio remolón,
anda lejos... mateando.
No se ve ni la esquina,
ni el vecino en bicicleta,
pero igual arranca el día
con bufanda y con chancleta.
Paciencia, que entre la bruma
todo siempre se acomoda,
y aunque el frío venga bravo...
¡el finde ya asoma!


































