
Salió el sol tempranito,
bien clarito en el sendero,
pero el frío mañanero
vino fuerte y sin permiso,
con apenas tres graditos
que hicieron tiritar el piso.
El campo se desperezaba
con escarcha en los alambrados,
los teros medio enojados
cantando junto al molino,
mientras buscaba el vecino
un mate bien calentado.
La máxima será once,
dice el parte del pronóstico,
pa' algunos dato fantástico,
pa' otros sigue siendo invierno,
porque el sol parece tierno
pero el aire viene rústico.
Domingo de cielo limpio,
de asado y charla tranquila,
de torta frita en la parrilla
si el hambre empieza a apretar,
y de algún que otro caminar
pa' despuntar la modorra sencilla.
Así se va este domingo,
entre sol, campo y frescura,
con la típica hermosura
de junio en nuestra región,
que aunque enfríe el corazón,
nos regala su ternura.

































