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Hoy es miércoles, paisano,
y el cielo viene empañado,
anda el sol medio escondido,
como gaucho avergonzado.

La neblina se ha tendido
sobre el campo y el camino,
y al alambrado lo envuelve
como poncho de vecino.

La mañana arrancó fresca,
con seis grados de rigor,
hasta el mate pide abrigo
y otro sorbo con fervor.

Dicen que habrá diecisiete
si levanta la jornada,
pero el sol viene remiso,
como tropilla cansada.

No se ve ni la tranquera,
ni el ombú junto al corral,
y un mosquito desorientado
pide auxilio en el pajal.

Las gallinas se preguntan:
—¿Ya clareó o sigue igual?—
Y el gallo canta tres veces
por si falla el reloj rural.

Así transcurre este miércoles,
entre bruma y mate amargo,
con el frío haciendo cuentas
y el calor llegando largo.

Que no afloje la sonrisa,
ni el fogón de la amistad,
que hasta el día más nublado
tiene alguna claridad.