El Evangelio de hoy nos invita a comprender que amar a Dios no significa elegir entre Él y quienes amamos. Al contrario, el verdadero amor a Dios se

manifiesta en cada gesto de amor hacia los demás.

Jesús nos enseña que lo encontramos en el hermano que necesita una mano, en el enfermo que espera una visita, en el anciano que busca compañía, en el niño que necesita ser escuchado y en cada persona que atraviesa un momento de fragilidad.

Cada abrazo, cada palabra de aliento, cada acto de servicio, cada sonrisa compartida y hasta un simple vaso de agua ofrecido con amor son caminos concretos para encontrarnos con Él.

Que en este domingo podamos aprender a amar a Dios por sobre todas las cosas, descubriéndolo también en todas las cosas y en cada persona que pone en nuestro camino.

Porque el amor verdadero siempre nos conduce a Dios.

"Cada instante de amor es un instante de encuentro con Jesús." ❤️🙏