gsfhfshsdfhd.jpg

 

El lunes amaneció vestido de gris,
con nubes bajitas y llovizna sutil.
El sol pidió licencia,
el viento llegó sin paciencia,
y el café se ganó el aplauso del día.

La campera salió antes que las ganas,
las frazadas reclamaron una revancha,
y el paraguas, orgulloso, volvió a tener protagonismo.

Con una mínima de 9°C y una máxima de apenas 13°C, el invierno recuerda que todavía tiene mucho para decir.

Que el clima no apague el ánimo: un buen abrigo, una sonrisa y un mate calentito pueden convertir cualquier lunes gris en un día mucho más llevadero