En este fin de semana en que celebramos el Día de las Infancias, el Evangelio nos invita a recuperar algo esencial: la simpleza, la autenticidad, la alegría, la esperanza y la capacidad de dar cariño.

 

Jesús también nos enseña, a través del encuentro con una mujer extranjera y despreciada por muchos, que el amor está por encima de las leyes, los prejuicios y las fronteras.

Su compasión fue más fuerte. Supo escuchar, dejarse interpelar y cambiar de camino.

Qué importante recordar hoy que cada persona importa, que nadie debería quedar afuera y que todos estamos invitados a la mesa.

🙏 Que aprendamos a cambiar, a dejar de lado los prejuicios y a entender, como nos enseña Jesús, que el amor no tiene límites ni fronteras.