
Despertó la primavera
con un soplo de color,
y en el patio de mi casa
una tigrida se abrió.
Una viste el naranja intenso
como un atardecer de fuego,
la otra, amarilla y suave,
parece un rayo de sol.
Llevan pintitas rojas
en el centro del corazón,
como si un pincel travieso
las firmara con amor.
Flores de un solo día,
pero qué día el que dan:
nos enseñan que lo hermoso
no necesita durar más.
Gracias, tierra; gracias, lluvia;
gracias, sol de septiembre,
por regalarnos estas flores
que anuncian que ya es primavera. 🌷



































