
A las que tantas noches dejaron de dormir por cuidarnos,
a las que nos abrazaron aun cuando ellas también necesitaban un abrazo.
A las que multiplican sus fuerzas cuando el cansancio pesa,
a las que enseñan con el ejemplo y hacen de cada caricia un refugio para el alma.
A las que, a pesar de las dificultades,
siguen mostrándonos que existe un mundo mejor.
Gracias por sus desvelos, sus sacrificios,
su entrega silenciosa y su amor incondicional.
Porque ser madre es sembrar ternura,
regalar esperanza y enseñarnos a levantarnos.
Hoy abrazamos a todas las madres,
a las que están cerca y a las que viven en nuestros recuerdos,
con gratitud infinita y una flor en el corazón.
¡Feliz Día de la Madre!



































